Los trabajos de Hércules 6/12: El toro de Creta
De acuerdo con las leyendas, cuando las plegarias del rey Minos de Creta eran escuchadas, Poseidón enviaba un majestuoso toro blanco a través del mar para que fuera sacrificado en su honor. El animal destacaba por su extraordinaria belleza y vigor, por lo que el rey Minos cometió el error de no sacrificarlo y conservarlo para el mismo. Como castigo, el dios de los mares hizo que el toro se volviera salvaje e imposible de domesticar.
Atrapar al toro fue el siguiente trabajo que Euristeo le impuso a Hércules. Se dice que Hércules intentó buscar ayuda de Minos para capturar a la bestia, pero este le dijo que debía hacerlo solo.
La información sobre cómo lo atrapó solo puede obtenerse de las pinturas de las vasijas. Según estos grabados, Hércules obligó al toro, gracias a su gran fuerza, a ponerse de rodillas y luego le ató las patas.
A partir de ahí se entiende que fue domado por Hércules. Este cruzó el mar montado sobre el toro hasta llegar al castillo de Euristeo, donde se lo mostró. Más tarde, liberó al animal y este se estableció en Maratón, al norte de Ática.
El toro de Creta volvería a ser capturado por Teseo antes de dirigirse al laberinto. Sin embargo, esta vez no correría con tanta suerte y sería sacrificado en honor de Apolo o Atenea.
Curiosidad: Según la versión más popular del mito, este mismo toro blanco enviado por Poseidón sería también el padre del Minotauro. Tras el castigo impuesto a Minos por no sacrificar al animal, la reina Pasífae quedó prendada de la bestia y de esa unión nació la famosa criatura que más tarde habitaría el laberinto de Creta. Sin embargo, esa es otra historia.




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